Biografía
Galina Inkina nació en octubre de 1953 en el pueblo de Iliinka, región de Kurgan. Tiene un hermano mayor y otro menor. Sus padres ya no están vivos. La infancia de Galina fue realmente movida y creativa: participaba en representaciones amateurs escolares, viajaba durante las vacaciones con actuaciones de pueblo en pueblo, escribía poemas y actuaba en el teatro de marionetas.
Tras terminar la escuela, ingresó en un colegio cultural en la ciudad de Perm, pero abandonó sus estudios tras el segundo curso: se casó y se mudó a Zaprudnya, en la región de Moscú. Allí, Galina consiguió un trabajo como asistente de laboratorio en la planta de electrodomésticos de vacío, donde trabajó durante 20 años. Después fue trabajadora social y, tras jubilarse, trabajó en un hospital psiquiátrico durante otros 13 años. En su tiempo libre, le gusta hacer manoplas y calcetines a ganchillo para sus amigas; También cuida de animales sin hogar.
En los años 90, Galina se interesó seriamente por la Biblia. Se sintió especialmente conmovida por la promesa de Dios de recrear maravillosas condiciones en la tierra y devolver la vida a los seres queridos fallecidos. Fue bautizada como una de las Testigos de Jehová en 1997.
Galina tiene un hijo adulto con quien mantiene una relación cercana. "Durante 23 años hablamos por teléfono cada día a las 21:00 — mi hijo llama para preguntar por mi salud", dijo, y añadió: "Ahora esto está prohibido."
En diciembre de 2024 comenzó la persecución penal contra la creyente: agentes armados de la ley irrumpieron en su casa para registrarla. Recuerda: "Me pusieron en el pasillo mirando hacia la pared y me dijeron a punta de pistola que me quedara así. Temblaba por todo el cuerpo por el estrés — los brazos, las piernas y todo lo que llevaba dentro."
Galina padece varias enfermedades crónicas graves; Ha sido sometida a ocho operaciones. Según el creyente, la acusación la ha afectado profundamente: "Se me hincharon las venas, se me pusieron las piernas azules y se hincharon por la noche; La pulsera de rastreo se clava en mi pierna."
Durante un tiempo, la anciana no tuvo medios de comunicación y se le privaron de los números de teléfono de los médicos que la atendían. Sin embargo, Galina no desespera y agradece las oraciones de sus amigos, cuyo poder siente.
