El creyente de 63 años, Vladímir Maladyka, fue liberado de la colonia en la región de Tambov.
CrimeaEl 28 de julio de 2026 finalizó el periodo de privación de libertad de Vladímir Maladyka, habitante de Sebastopol condenado por su fe. La alegría de su liberación fue compartida por sus amigos y su esposa Natalia, quien recorrió cerca de 1600 kilómetros para este encuentro.
«Me sentía bien tanto en la colonia como ahora que he salido. Desde el principio tuve una buena actitud», describió Vladímir su estado.
El creyente pasó más de cuatro años tras las rejas. La mayor parte de este tiempo estuvo en la colonia correccional n.º 3 del distrito de Tambóv. «Desde el primer día llegué a la zona industrial y dije: “Denme un trabajo acorde a mis capacidades y a mi edad”», recuerda Vladímir. Lo asignaron a la preparación de productos metálicos para su posterior procesamiento. «Cumplía con mi trabajo y me comportaba ejemplarmente. En la colonia, nunca nadie me presentó ningún reclamo», señaló.
Sobre las dificultades cotidianas, Vladímir contó que el agua en la colonia tenía un fuerte olor a pantano, por lo que era imposible beberla o usarla para la higiene. La alimentación también dejaba mucho que desear. Dependía en gran medida de los paquetes que le enviaban su esposa y amigos. «Otra dificultad consistía en que —explicó Natalia— prohibían a mi esposo comunicarse con otros reclusos, ya que lo consideraban propenso a la agitación, porque fue condenado por un artículo relacionado con extremismo. Los propios presos al principio temían hablar con él. Con el tiempo, la situación mejoró bastante». En ese periodo, las cartas le daban apoyo. «Ahora tengo la bolsa llena de cartas —dijo Vladímir el día de su liberación—, apenas pude salir con ella. Estas cartas son muestras de cariño».
La persecución penal contra Vladímir Maladyka y dos de sus correligionarios comenzó en septiembre de 2020. Dos años después, el Tribunal del distrito Najímovski de Sebastopol les impuso seis años de colonia a cada uno.


